Corazón y Conciencia

He aquí un pasaje de «The Living Matrix» donde vemos un experimento que demuestra de manera simple el aspecto no local (excluyendo el espacio-tiempo) de nuestra Conciencia.

En Hipnosis Humanista, la conciencia corresponde al campo de información («campo») que coordina y «realiza» (hace real) todo lo que existe, incluidos nosotros y, por lo tanto, nuestro pensamiento, nuestra mente: lo que llamamos » yo «. Un fragmento de una inmensa conciencia.

Sin entrar en detalles técnicos, la información se describe en Física como «no local», es decir que no tiene energía ni masa, y por lo tanto puede superar los límites de espacio y tiempo. La conciencia, el nombre dado a este campo de información, incluso por ciertos físicos e investigadores en neurología («La conciencia es la realidad última», dijo Eugène Wigner, Premio Nobel de Física), por lo tanto, tiene la posibilidad de ser influenciada por un evento pasado o futuro, indiferentemente.

El siguiente experimento nos muestra que cuando medimos la condición cardíaca de una persona, esta persona está más en coherencia frente a imágenes agradables y positivas que frente a imágenes violentas, peligrosas y, por lo tanto, negativas.

Hasta aquí, nada necesariamente «extraordinario»… si no fuese porque el corazón de la persona ha reaccionado a las imágenes cada vez ANTES de que la persona las vea: antes incluso, de que el ordenador ¡las seleccionara de manera aleatoria!

Observa a partir de 52m38:

https://youtu.be/62la_URbPCI

¿Gracioso, verdad? La Conciencia de la persona (su «Campo de información» personal) está bañada en el campo colectivo de la Conciencia, que no está vinculada al tiempo ni al espacio. Esto permite que la Conciencia de la persona «capte» lo que seguirá, y, en el ejemplo de este vídeo, retransmitírselo a la persona, haciendo que su corazón reaccione. En última instancia, es todo el cuerpo-mente el que se ve afectado por el «ambiente» (pasado-presente-futuro) de la existencia.

Si te lo pide el corazón (¡precisamente!), tómate el tiempo de ver el documental «The Living Matrix» en su totalidad…

Un artículo de Olivier Lockert (2013)