La Hipnosis Humanista brevemente

Patricia d'Angeli-Lockert
Olivier Lockert

Patricia d’Angeli-Lockert
Terapeuta Jungiana, especializada en la simbología, profesor, co-fundador del Instituto Francés de Hipnosis Humanista y Ericksoniana (IFHE). Ella conduce talleres sobre la relación con uno mismo y con los otros, especialista de la pareja y en el análisis de sueños. Autor de “La auto-hipnosis para principiantes” y “Psicoterapia”.

Olivier Lockert 
Hipnoterapeuta, autor, Presidente del Instituto Francés de Hipnosis Humanista y Ericksoniana (IFHE), Maestro Internacional en Hipnosis, entrenador certificado en PNL y autor de veinte libros que se venden en más de 60 países, entre ellos “Hipnosis”, “Hipnosis Humanista “, “Las metáforas” y “Los creadores de la realidad”.

La práctica de la hipnosis terapéutica de Olivier Lockert y Patricia Angeli se distingue por su humanismo. Es a la vez simple, accesible a la mayor cantidad, pero profunda – en el sentido de que tiene acceso a las capas esenciales del espíritu.
La Hipnosis Humanista es un híbrido entre la psicoterapia europea, que se centra en un conocimiento profundo del inconsciente, y la terapia breve estadounidense que proporciona resultados rápidos.

La Hipnosis Humanista es reconocible por sus estructuras de inducciones hipnóticas llamadas “inducciones en apertura”. El procedimiento habitual para poner la persona en un estado hipnótico se invierte, en concreto: la persona está en su estado ordinario de conciencia y aplicamos la técnica que normalmente permite de sacarlo del estado hipnótico (como nos gustaría hacer al final de una sesión de hipnosis).

El hecho de “despertar” la persona en su “estado normal” le genera curiosidad y esto da lugar a otra especie de trance: uno podría pensar que no pasaría nada, pero se observa la aparición de los mismos “signos de trance” (pruebas físicas) que muestran que una persona está en un estado de hipnosis.

Este estado se llama un « estado de conciencia aumentada ». Este nivel de conciencia muy especial es agradable, “ligero” (físicamente uno se siente liviano), con la sensación de estar lleno de energía y burbujeante.

De esta manera en lugar de aumentar la división natural entre el consciente y el inconsciente para facilitar el estado de hipnosis, la inducción hipnótica Humanista permite a la persona de borrar la brecha existente entre el consciente y el inconsciente para ganar en Consciencia.

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En este estado de Consciencia aumentada propio de la Hipnosis Humanista, la persona se da cuenta de lo que le sucede y puede describir al terapeuta lo que le pasa. Es así que el terapeuta actúa como un guía, dándole las claves para solucionar el problema de ella misma durante la sesión. De esta manera no hay interferencia o manipulación (incluso “terapéutica.
La persona no tiene que dejarse ir ni hacer confianza al terapeuta, como es el caso en otras formas de hipnosis. Guía y maestro, el terapeuta instruye y ayuda a la persona para llevar a cabo por sí misma los ejercicios psicológicos que le conducirán a un cambio profundo.

La Hipnosis Humanista no utiliza las herramientas habituales de las otras formas de hipnosis (clásica o ericksoniana) tal que las sugestiones, las técnicas subliminales, los métodos de confusión… porque estos útiles sirven para disociar la persona (despotencializando la mente consciente). De todas maneras, la persona bajo un estado de Consciencia aumentada no dejaría nadie manipularla. Al contrario, la persona toma el timón de su vida.

Esto implica una forma diferente de trabajar en hipnosis: a través de inducciones “en apertura” se puede acceder a la psicología profunda de la persona (simbología, arquetipos, etc.) y no sólo se refiere al inconsciente, sino también a la Consciencia mayúscula.
Esta noción de Conciencia no es magia, es gracias a ella que conocemos lo que hemos soñado por la noche por ejemplo, mientras que su mente consciente está dormida. Es todavía ella, durante la disociación en hipnosis, lo que permite a la persona de “saber” que está bajo hipnosis, a pesar de que está en trance…
Esta noción de Conciencia es el vector del cambio en Hipnosis Humanista. Esta es la capa superior de tu mente, más allá del inconsciente y el consciente. Esta es la parte de tí que se identifica con el “Yo”, al ideal. Lo que Jung llamaría el “Ser”.
La Hipnosis Humanista permite un impacto global sobre la persona, no sólo biológica y emocionalmente, pero tocando de una sola vez todas las capas del ser humano: cuerpo, emociones, alma.

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La Hipnosis Humanista es versátil, seguramente porque permite a la persona de trabajar en « Consciencia ». Apreciada de los « coachs » (sobre todo en empresa), aborda en psicoterapia todo lo que concerne la salud, los problemas ligados a la vida cotidiana, a las emociones y permite de trabajar en desarrollo personal.
Es en la manera de practicarse que la Hipnosis Humanista se distingue de las otras formas de hipnosis: en Hipnosis Humanista, la psicología profunda de la persona es muy importante (lo que aproxima esta forma de hipnosis del trabajo de Carl Gustav Jung), netamente por la parte ligada a la Terapia Simbólica Avanzada, desarrollada por Patricia d’Angeli. Esta parte aporta los útiles y técnicas que permiten una comunicación en CONSCIENCIA y hace el puente entre « comprender » (herencia de la psicoanálisis) y « actuar » (el aspecto de la terapia breve).

La persona que experimenta la Hipnosis Humanista no duerme, no pierde el control, no tiene que dejarse hacer u otorgar una confianza particular a son terapeuta… Al contrario la persona se despierta, gana en consciencia de ella misma dónde solo un poco es suficiente para desarrollar un proceso terapéutico, ayudada por el terapeuta y las técnicas especiales de la Hipnosis Humanista.

Otra particularidad, la Hipnosis Humanista propone a los terapeutas y a los pacientes que lo deseen, una visión holística de la psiquis, de sus estratos y de su funcionamiento – que permiten al terapeuta de comprender las personas que él desea ayudar et que son un Arte de Vivir, para aquellos que lo desean.

Las ventajas de la Hipnosis Humanista: Ella toma en cuenta la integridad de la persona, del cuerpo al espíritu, aceptando sus creencias y su espiritualidad. Permite a la persona de actuar en ella misma en toda consciencia guiada por el terapeuta; actuar tanto por un pequeño problema, tanto para mejorar un comportamiento que para tratar con el inconsciente profundamente.

¿Quieres escuchar una sencilla inducción hipnótica “en apertura”?


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